¿Qué tienen en común un joven activista ambientalista de Argentina, una joven madre soltera campesina de Colombia, un joven líder indígena del altiplano boliviano, un adolescente artista suburbano de Uruguay, una joven ex pandillera y actual cantante de rap, una estudiante de biología del sur de Brasil y una contadora recién graduada de Venezuela? Todos y todas forman parte de la Escuela Latinoamericana para la Actoría Social Juvenil. Una propuesta alternativa de educación para el liderazgo construida por y para jóvenes emprendedores sociales. Estos jóvenes son actores y protagonistas de su propio futuro, están transformando sus comunidades tratando la raíz de los problemas sociales que enfrentan; aprendiendo a través de la experiencia práctica cómo ser representantes éticos de sus grupos o comunidades; investigando, aprendiendo y rescatando su diversa herencia cultural; proponiendo soluciones e implementándolas. Ellos son ciudadanos activos y verdaderos agentes de cambio.
La Escuela Latinoamericana para la Actoría Social Juvenil fue concebida por siete reconocidas organizaciones cuyos fundadores son Emprendedores Sociales de Ashoka: Fundación SES de Argentina, Inti Watana de Bolivia, Tierra Viva de Colombia, Cauce Ciudadano de México, Iniciativa Latinoamericana de Uruguay, y CEPOREJUN de Venezuela. La Escuela es un espacio para fortalecer la articulación de iniciativas de juventud en América Latina, generar sinergias, replicar modelos exitosos y escalar, así como lograr una mayor incidencia en políticas públicas juveniles.
El objetivo es formar jóvenes que poseen interés en la actoría social y están comprometidos con el desarrollo de sus comunidades, para que sean capaces de tener una visión crítica de su contexto, ofrecer e implementar soluciones que estén basadas en los intereses y necesidades de sus comunidades, pero que a la vez tengan una visión e impacto regional.
La Escuela está basada en el conocimiento de cada una de las siete organizaciones traen luego de muchos años de trabajo con jóvenes provenientes de diferentes contextos de exclusión social. Cada programa educacional se enfoca en las particularidades de los jóvenes con los que trabajan, pero comparten principios similares que los unen. Asimismo, todos los programas utilizan la metodología de Educación Popular, la cual fomenta una metodología participativa donde los jóvenes son los protagonistas de su propio aprendizaje. Bajo este modelo, la Escuela fue diseñada como un proyecto intergeneracional e intercultural, manejado por un equipo conformado por jóvenes y adultos.
La Escuela busca ser un espacio de formación alternativo a las tradicionales escuelas de liderazgo de América Latina, un espacio donde jóvenes socialmente excluidos pero comprometidos con el desarrollo de sus comunidades puedan formarse así mismos y sean ellos quienes desde distintos espacios de actoría social (gobierno, empresas, sociedad civil, academia, arte y cultura) lideren procesos de transformación social en sus países.
La Escuela es producto de una colaboración apoyada y acompañada por Ashoka, la cual ha logrado formar directamente a cerca de 600 jóvenes en su primer año de implementación, de las y los cuales 30 jóvenes fueron seleccionados por sus compañeros para participar de un encuentro internacional de quince días de duración.